la casita de madera más bonita

En el post de el retorno te hablé de mi Petit Atelier, el espacio donde trabajo (casi) todos los días, y tengo muchas ganas de enseñártelo, si no lo has visto ya, pero, por favor, déjame que antes de eso, recupere un post antiguo, de mi viejo blog.

¿Te acuerdas de lo bonita que era mi casita de madera?

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Aunque ahora mismo soy muy feliz trabajando en mi nuevo espacio, reconozco que hecho mucho de menos el encanto de mi mini tiendita. ¡Era tan cuqui! ¡A todo el mundo hacía ojitos!

Construir esa casita fue una tarea laboriosa y mi medio limón le dedicó muchos fines de semana. Por eso mismo quiero recuperar el post en el que os enseñaba el proceso de construcción, para que su trabajo no quede en el olvido. Bueno, y porqué llenar los ojos de cosas bonitas siempre es bien, ¿verdad? Además, puede ser que alguien (quizás tu) se inspire y se anime a montar un rinconcito con encanto en casa. Aunque es posible que no haya espacio para una casita como ésta en un balcón (sé lo muy afortunada que soy en este aspecto), puedes extraer ideas de almacenaje, de decoración, de colores, etc... que luego puedes aplicar en tu propio espacio de trabajo. Así que venga, sin más preámbulos... 


MI PEQUEÑA TIENDECITA / publicado origináriamente el 10 de Julio de 2016 /

Todo empezó el día que me di cuenta que iba corta de espacio en el taller. Ya no sabía dónde poner todo el stock y todas las Sabatones acababan amontonadas dentro de una caja. Los 93 metros cuadrados de nuestra casa ya no daban para más, pero... idea! La terraza es muy grande! Vale la pena aprovecharla, ¿verdad?

Además, cada vez había más personas que querían acercarse a ver en directo mis cositas antes de comprarlas, así que necesitaba un espacio donde recibirlas adecuadamente, sin dejar de perder la intimidad de mi casa.

Al tallercito se accede desde mi dormitorio y, claro, no era plan de hacer entrar a todos a la parte más privada de mi casa, ¿verdad? Aparte, una no tiene la casa siempre presentable, sobre todo con el ritmillo que llevo ahora, y era un "coñazo" (hablando claro) poner orden y belleza sólo para quedar bien.

La solución llegó en formato casita de madera.

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Ésta en concreto es un modelo prefabricado y la compramos en Leroy Merlin. Confesaré que me enamoré enseguida. El estilo moderno, el tamaño... todo encajaba a la perfección.

Llegó totalmente desmontada en un palet de 4 metros de largo x 1,2 de ancho. Añadiré que la información de montaje que se adjuntaba era muy básica, ya que el fabricante supone que de esta parte se encargarán los expertos. Pero no fue ese nuestro caso (¡el montaje costaba como media casita más!). Mi marido y su amigo del alma, y que es un santo bendito, la montaron en un día! En primer lugar, instalaron una tarima de madera de pino tratado para elevar y nivelar la caseta, ya que la zona de la terraza donde está instalada, tiene cierta pendiente. Y también porque básicamente, estas casetas vienen sin base!!

Después llegó el momento de abrir una tercera ventana (con vistas a Montserrat!!), hacer toda la instalación eléctrica (vista, no empotrada), aislar el techo, instalar el pavimento y montar todos los muebles. Como de presupuesto íbamos muy justos, para el mobiliario tiramos de muebles viejos con algún añadido de material nuevo muy muy básico.

Tengo que reconocer que tuvimos suerte de mis viejos conocimientos de interiorismo, ya que aprovechar los muebles que teníamos representó todo un reto! hahahaha !!

El mueble de cajones que se ve en la fotografía, lo recuperamos de la trastienda de mi madre, y ya 40 años atrás, formaba parte del mobiliario de la antigua mercería, la primera y original.

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Raimon

-dejadme que os lo diga,

VALE SU PESO EN ORO- se encargó de todo, todo y todo.

La carpintería es lo que más le gusta así que fue adaptando todos muebles a las medidas de la caseta y añadió mostradores y estantes para que todo quedara "como hecho a medida". Incluso nos hicimos los tiradores! Unas tiras de piel que yo ya tenía de sobrantes de bolsos y un par de tornillos "bonitos"... et voilà!

Del tema pintura me encargué yo.

Para el exterior, no lo dudé ni un segundo. Quería probar si o si, el Versante de Auténtico Chalk Paint, que es la versión para exteriores de la pintura pizarra. Gracias a su textura melosa, se aplica muy fácilmente y, ¡sorpresa!, no necesita ningún tratamiento posterior ni de barniz ni de cera.

Los colores los tenía muy claros: Gris Antracita y Blanco Antiguo.

Sólo os diré que fue casi una experiencia religiosa!! Pintar con esta pintura es un placer, sinceramente. Me encantó el resultado en su momento y no me está decepcionando en absoluto, porque un año después, y sin haber hecho ningún tipo de mantenimiento, ¡la caseta está impecable!

Para el interior, reconozco que lo primero que intenté fue pintar con Blanco Antiguo y... fracaso estrepitoso. Pero no porque la pintura no fuera bien, eh, no! Sino porque dentro de la caseta, el Blanco Antiguo era como un gris perla y yo tenía súper claro que necesitaba un interior de un blanco inmaculado! Así que, finalmente, escogí un esmalte satinado al agua de una marca habitual en las tiendas de bricolaje. Lo pinté absolutamente TODO!

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Querer el interior de color blanco absoluto no era un capricho, era una necesidad.

Cuando todas las cositas están bien colocadas y expuestas en los estantes y mostradores, la casita se llena de mil colores y el efecto me encanta. Creo que es una manera de potenciar las boniteces. Pero a parte, aquí dentro es donde he montado mi pequeño "estudio de fotografía" y donde hago los shootings de todos mis productos. El color blanco ayuda a conseguir una mejor luminosidad, esto es una realidad y a la hora de hacer fotos, la luz, si sabes cómo utilizarla, es tu mejor aliada.

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 La preciosa ilustración  Niña Soplanado  es de Joana Santamans y la podéis encontrar  aquí

La preciosa ilustración Niña Soplanado es de Joana Santamans y la podéis encontrar aquí

Un día os enseñaré en qué consiste mi pequeño "estudio" porque quizás ayude a alguien a crearse uno en casa y os aseguro que no tiene demasiadas complicaciones.

La casita se ha convertido en mi refugio.

Quizá suena un poco radical pero... es un espacio libre de niños. Así me evito disgustos, que mis pequeños son un poco traviesos. Es donde paso más horas fotografiando los zapatitos y demás cositas. Donde añado con ilusión un alfiler al mapamundi cada vez que Txell Lagresa llega a un nuevo destino. Donde preparo vuestros pedidos y donde contesto muuuuchos mensajes de wasap, facebook, instagram, mails... ¡que no son pocos!

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Es donde puedo robar unos minutos al tiempo para hojear las revistas de cosas bonitas que tanto añoro devorar con tranquilidad y de donde me encanta absorber lindezas por los ojos.

Donde disfruto ordenando todas mis cositas (normalmente por colores), decidiendo cuidadosamente donde quiero colocar cada pieza nueva que me traigo del taller.

Donde recibo a todo el que decide acercarse a mi casa, desafiando el laberinto de la Floresta, para poder tocar las Sabatones in vivo, hahahaha !!

Y donde me doy cuenta de la suerte que tengo.

Porque me sé afortunada de vivir donde vivo, de poder vivir trabajando de lo que me gusta y me llena, de tener una familia que me apoya en los momentos que mis fuerzas flaquen (porque los hay), y de haber conseguido encontrar mi lugar en el mundo. Un lugar donde soy 100% Txell Lagresa y, mira por dónde, soy feliz a pesar toooodos los dolores de cabeza, que son muuuuchos más de los que imaginaba! XD


Bueno... y hasta aquí el remember de hoy. Espero que te haya gustado e inspirado, o al menos, lo hayas encontrado útil en cuánto a ideas e información.

Una vez más, ¡gracias por tu tiempo! ¡Te veo pronto! ;D